La transición
La transición es una etapa muy curiosa. Hay gente que realmente teme a los cambios en su vida, los ven como un peligro. Y creen que la seguridad personal y su bienestar depende completamente de la estabilidad que tenga. Yo creo que la estabilidad emocional es importante. Pero, por un lado, los cambios en la forma de vida no tienen porque influir en la estabilidad que tenga cada uno personalmente, y por otro lado, en un momento de transición, todo lo que está por llegar tiene más estabilidad. Y no vamos a negar que es imposible volver al pasado, luego la transición más que una desgracia debiera ser vista como una oportunidad.
La transición es una etapa que además me parece muy importante, porque es realmente cuando nos llega la oportunidad de materializar todas nuestras decisiones. En ese momento se nos pone en bandeja, y materializar nuestros deseos y decisiones personales es un deber que debemos cumplir para ser felices.
La transición puede llegar por dos causas, o bien porque las circunstancias externas te empujan a un cambio, y tú no has tomado parte en que esto suceda (¿seguro que no has tomado parte o te has descuidado de vigilar tu rutina y te ha sorprendido de repente cuando en realidad ha ido cambiando poco a poco??). O puede llegar porque en realidad hemos ido tomando actitudes y decisiones interiores que vamos materializando poco a poco y nos llevan a ese estado de transición.
Tengo la sensación de que los artículos que he ido escribiendo tienen un orden natural, y además llevan el orden de lo que he ido viviendo en mi vida últimamente. Todas van en orden necesario y hay que vivirlas para caminar hacia la felicidad:
La inseguridad, la búsqueda, la decisión, la droga (hábitos evasivos), la confianza (uno, y todos), y ahora la transición.
Vivo realmente un momento de transición, no sé cuanto va a durar, pero tengo la impresión de que hay mucha gente que lo vive. Es el momento en que todo “se te pone a favor” para que escuches tu corazón y como diría Paulo Coelho, cumplas tu leyenda personal, es decir, triunfes en tu misión de buscar la felicidad. Ahora bien, también es un momento de responsabilidad. TODO, e insisto, todo lo que me suceda depende de mi, quizá siempre haya sido así, pero en un momento de transición eres más consciente todavía. Todo es posible, las alternativas son enormes (soy consciente de que en este sentido soy un auténtico privilegiado, pero esto seguramente, ha sido ‘suerte’). Y sólo podré observar a medida que pasa el tiempo si mis decisiones son acertadas o no. Aunque también se que serán acertadas a cada momento que las tome, porque si lo hago escuchando mi interior sabré si con cada elección se alegra mi corazón o no. Porque hay que cuidarlo y dejarlo que se exprese.
La gente se hace daño mutuamente, o esa sensación se tiene, pero generalmente es muy injusta esa sensación de víctima – verdugo. Hay un daño peor aún del que se expresa en esta relación. El daño que nos hacemos a nosotros mismos. Si somos capaces de hacernos daño, ¿cómo no se lo vamos a hacer a los demás? Observo continuamente como la gente se daña a si mismo, intenta acallar sus deseos, incluso actúa en contra de ellos (artículo: - ¿Qué te pasa? – Nada.). Y para crecer tenemos que ser conscientes de las veces que nos hemos hecho daño. Encontrarnos con nuestras miserias y cuando hemos actuado mal con nosotros mismos. Y la parte más difícil; asumir que lo hemos hecho nosotros y perdonarnos, aceptarlos, y pensar que si realmente es un perdón de verdad, este no consiste en olvidarlo, sino en tenerlo presente para que en el futuro (que es lo único que está en nuestras manos) no volvamos a actuar contra nosotros, porque nos hemos perdonado, y entonces no tenemos por qué hacernos daño, ya que estamos en paz con nosotros y no tenemos sed de venganza.
Ahora bien, la única persona que se puede perdonar es ella misma, y ese, inevitablemente, es un camino personal, nadie puede llevar o ser llevado por este camino, sólo cada uno de nosotros.
Así que en los momentos de transición, tenemos la oportunidad de ser felices, de crecer, y de hacer más felices a los demás, y el único camino es:
a) Mirar hacia delante, lo de detrás es imposible de cambiar.
b) Ser conscientes de lo que somos, y aceptarnos.
c) Perdonar el daño que nos hemos hecho en el pasado (y que por tanto hemos hecho también a los demás).
d) Escuchar sin temor lo que nos dice el corazón.
e) Ser conscientes de que la responsabilidad de lo que nos ocurra en la vida es ante todo nuestra, de cada uno.
f) Ir escogiendo lo que nos alegra el espíritu (aunque haya elecciones que parezcan absurdas), ya que si nos entristecemos cuando hacemos algo, nos volvemos a hacer daño.
g) Pensar que cada elección que tomes no es una condena, igual que cambias ahora, puedes cambiar cualquier cosa en cualquier momento, si has elegido mal siempre puedes rectificar, y si descartas un camino no estás obligado a no tomarlo nunca.
h) No importa las veces que las decisiones hayan sido las acertadas, no hay que relajarse, ni acomodarse, por mucho que le demos de comer, el corazón no se va a callar, y hay que estar siempre dispuesto a oírselo.
i) Nunca sabes si la transición ha terminado, y eso te hace estar más atento. Así que vigilas tu vida, y si hay algo que no te gusta, no importa, sabes que siempre está latente ‘La transición’, así que puedes cambiarlo.
j) La decisión es TUYA.

Txigre dijo
Ya te dije que te llegaría la transición...( ;oP )
Me ha gustado tanto el post que no tengo ni comentarios que hacer.
No obstante, y a pesar de todo, se nos hace duro el cambio. Espero que me tengas en cuenta (si es tu deseo) si en algún momento te tiemblan las piernas en tu caminar por la transición.
Un sincero abrazo.
19 Agosto 2006 | 04:47 PM