La Coctelera

Héctor Seco

Reflexiones, pensamientos y emociones

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24 Septiembre 2006

Quien soy yo, para exigir a los demás

Y aquí no estoy hablando de exigir que se cumplan mis derechos como consumidor, no hablo de exigir que los organismos públicos (justicia, policía, el paro...) me amparen, no hablo de exigir resultados a alguien que contrato, no hablo de la exigencia a alguien que esté a mi cargo en mi trabajo. Aquí hablo de exigir actitudes o formas de interactuar en mis relaciones personales, ¿ puedo exigir o tengo autoridad para exigir a las personas que me rodean? Es decir, a mis amigos, a mi familia, a mi pareja.....
Me parece que este problema es algo que debemos plantearnos todos, porque, por regla general, cada uno de nosotros tenemos a menudo un sentimiento de inferioridad con mucha gente con la que nos relacionamos, creamos dependencia, y creemos que lo que crezca o no la relación depende casi más de los demás. No estamos en posición de exigir a los demás, ya que ellos se relacionan conmigo, y quizá yo ni me lo merezca, en esta situación, si nos planteamos si somos nosotros quien podemos exigir enseguida lo descartamos. Yo, con mis defectos, con las miserias que encuentro en mi, ¿cómo voy a exigir al otro nada?
Todos tenemos derecho y autoridad para exigir, pero ¡ojo!, no de cualquier modo, ni a cualquier nivel. Para ver con claridad esto, creo que hay que analizarlo desde dos puntos de vista básicos; por un lado, ¿qué puedo exigir?, ¿Qué implica mi exigencia?, y por otro lado ¿en qué medida podemos exigir a los demás? O ¿hasta qué punto o nivel de exigencia? Tratare de afrontar estos dos pilares por separado.
1.- ¿Qué puedo exigir?, ¿qué implica mi exigencia?:
Puedo exigir la actitud que me parezca adecuada para cada una de las personas que me rodean, puedo exigir que te relaciones conmigo con sinceridad, puedo exigir que me hables abiertamente, puedo exigirte que tus conversaciones no sean continuamente superficiales, puedo exigirte que me demuestres cariño si es que me haces creer que soy importante en tu vida, puedo exigir que tengas coraje para afrontar ciertas decisiones, y sobre todo, puedo exigir que me hagas sentir a gusto y feliz cada vez que estás conmigo. Pero cuando exijo todas estas cosas, no quiero decir que tienes la obligación de cumplirlas si no quieres, esa decisión, por supuesto, es de la otra persona, pero inevitablemente yo también tengo libertad individual y derecho a ejercerla. De este modo, es responsabilidad tuya cumplir mis exigencias o no, pero es sólo mía, aceptar si las cumples o no. Si las cumples no vas a ser una persona ‘buena’, y si no una persona ‘mala’, pero si te vas a convertir en una persona con la que quiera compartir mi vida, o con quien no quiera. Tu puedes decirme que yo no tengo por qué exigirte nada, pero finalmente yo elijo con quien paso el tiempo, y eso si que no me lo puede exigir nadie porque es mi elección libre e individual. Por ejemplo, si yo exijo sinceridad, y no eres sincero, elijo no pasar tiempo contigo, tú me dirás ¿quedamos mañana? No gracias, no me apetece, porque no me aportas lo que yo exijo a quien me rodea, tu dirás ¿y tú quien eres para exigirme a mi nada? Y te diré que no soy nadie en el sentido en que me lo estás preguntando, que no te juzgo, que no valoro si está bien o mal, que no voy a ir anunciando que eres una mala persona, pero que si no me aportas lo que yo necesito, lo busco en otras personas. Yo elijo mi camino. Tú eliges tu camino.
2.- ¿Hasta que punto o nivel podemos exigir a los demás?
Esta es otra cuestión difícil, y para empezar voy a utilizar una frase de A. Einstein: “Dar ejemplo no es la mejor forma de enseñar, es la única”. De esta forma, si yo miento continuamente, no tendré jamás autoridad para exigirte que no mientas nunca, u otro ejemplo, no puedo exigirte que para el fin de semana me organices un plan nuevo y divertido y cada vez que tú me preguntas, ¿qué hacemos este fin de semana? Yo digo que no se me ocurre nada. Aquí viene la parte más difícil para conseguir la autoridad de exigir, que es mirarnos a nosotros mismos y ver como somos, encontrar nuestros fallos y lo que realmente nos gustaría cambiar, para poder entonces valorar también lo que hacen los demás.
Este ejercicio es muy difícil para cualquiera, y cualquiera acepta de boquilla que tiene fallos, pero pocas personas piensan en ello, recopilan todos sus fallos, los aceptan de forma abierta. Por poner un caso, y siguiendo la dirección marcada por la frase de A. Einstein, yo soy el primero que tiene muchos fallos y cosas que no me gustan, y ¿qué mejor forma de aceptarlo y comprometerse con ello que escribirlo en Internet para que cualquier persona del mundo pueda saber mis fallos? Así puede echármelos en cara cualquiera si discute conmigo, o alguien puede leerlos y decir ‘que desastre de persona, la quiero lejos de mi’, o decirme: “tu no me digas nada que tienes todos estos fallos;...”. Muy bien, no me importa, cada uno sabrá lo que hace, pero yo tengo muchos fallos, muchos; Soy una persona bastante tímida, no me abro a los demás tal como soy hasta que no pasa cierto tiempo, soy una persona con muchos miedos, una persona cobarde en muchos aspectos, parte de esa cobardía es la madre de mi timidez. Tengo muchos miedos distintos, miedo a no cumplir lo que se espera de mi, miedo a que me hagan daño psíquico, y también miedo material, tengo miedo al dolor, quizá demasiado miedo al sufrimiento físico. Soy una persona que también tiene complejos, varios complejos, complejos físicos y personales, conozco mucha gente que también tiene complejos, esto provoca en mi sentimiento de inferioridad, timidez también, y hacerme más reservado con los demás de lo que podría ser. Soy una persona fría, me cuesta mucho demostrar mis sentimientos o ejercer cariño, no porque no lo viva o no lo sienta, pero exteriorizarlo es un camino muy largo que aún tengo y quiero recorrer. Soy una persona que no puedo evitar prejuzgar, valoro como son otras personas con primeras impresiones, no lo hago siempre, y lo hago lo menos posible, pero lo hago, muchas veces me llevo gratas sorpresas, aunque también me llevo desencantos, admito que lo hago a veces, así que admito que las demás personas lo hagan en cierta medida. Tengo muchos más defectos; soy desordenado y desorganizado, soy descuidado con mis cosas, en ocasiones he mentido, aunque la sinceridad es un camino que trabajo bastante, y creo que convivo en muy alto grado con ella. Me infravaloro en muchos aspectos, y soy dependiente de que me valoren los demás para sentirme bien. Me permito corregir en muchas ocasiones a los demás, incluso a veces se sienten ofendidos y quizá no tenga demasiado tacto para hacerlo. Soy una persona que utiliza su memoria selectiva también para recordar el daño que me han hecho los demás, y a veces me cuesta perdonar realmente una ofensa, intento convivir con ella, pero me sigue revolviendo las tripas. No soy impulsivo, y en ocasiones no soy capaz de seguir mis deseos internos aún sabiendo que me van a hacer más feliz. Tengo miedo a estar sólo, muchas veces paso largo tiempo al teléfono con distintas personas, aunque me apeteciera un tiempo para mí, sólo por intentar sentir la seguridad de que no estoy sólo, de que hay gente que esta pendiente de mí. En ocasiones no soy capaz de medir la importancia de las cosas para los demás, y no me tomo demasiado en serio cosas que a otra persona le puede hacer daño. Utilizo en ocasiones mi inteligencia para manejar a otras personas, mareándolas en complicados razonamientos, o buscando chantajes o estrategias como en una partida de ajedrez. A veces remarco mis cualidades cuando estoy con alguien que no las tiene, porque así con el contraste, las veo reforzadas, ya que no soy capaz de valorármelas por sí mismas. En fin, seguro que me dejo en el tintero muchas más carencias de las que he sido capaz de poner aquí, pero bueno, para los que me conocéis seguro que en vuestra cabeza podéis completarlas más. Así que para todos aquellos que vais a estar a mi lado, ya estáis sobre aviso.
Parece contradictorio, pero en este caso, observar y analizar mis fallos, me da autoridad, el defecto se convierte en virtud, porque yo no voy y no puedo exigir a nadie que sea mejor que yo, o que no tenga los fallos que he enumerado en mi persona, pero si puedo exigir que admita sus fallos, como yo hago, o que cumpla ciertos niveles de sinceridad o que desarrolle también las cualidades que yo pueda tener, aunque fueran menos.

Todos tenemos fallos, nadie es perfecto y todos lo sabemos, tú y yo incluidos, pero que tengamos fallos no quiere decir que tengamos que tragar con todo. Exígeme lo que necesites, lo que te vaya a hacer feliz, porque si no, juntos no vamos a ser felices ninguno de los dos, pero tienes que ser consciente de que yo también te voy a exigir, que esto no te preocupe, ya que no te voy a exigir que seas Dios, pero tu relación conmigo exige un esfuerzo tanto mío como tuyo. Y estamos tú y yo en el derecho de exigirlo!

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8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Toro

Toro dijo

Para todos los que me conocen seguro que han pensado lo primero que me he dejado uno de los principales defectos que tengo, quizá el más conocido y molesto para la mayoría: La impuntualidad. Lo siento, lo intento corregir, poco a poco....

24 Septiembre 2006 | 06:58 PM

Brushgirl

Brushgirl dijo

Exigimos a los demás lo que creemos que estamos ofreciendo nosotros. Y tampoco creo que sea una exigencia.

Si formas parte de mi vida es porque yo te he ofrecido un hueco y tu has querido formar parte de ella. Por lo tanto quiero conocerte. Quiero saber tus manías, tus miedos, tus gustos... y ofrecerte los mios a cambio y a medida que voy conociendo todo esto, iré aprendiendo del mismo modo como debo actuar contigo.

Si se que con determinados comportamientos mios voy a hacer que tú te sientas mal, a ofenderte o incluso a erirte, voy a hacer todo lo posible por no repetirlos. Porque no deseo hacerte daño y porque espero que tú hagas lo mismo conmigo.

Pero esto no es una exigencia, no te estoy imponiendo un comportamiento, en tú mano está si quieres corresponderme o no. Yo te ofrezco lo que soy y dentro de mi habrá cosas que gusten y cosas que no. Puede que lo que yo te exija tu no estés dispuesto a darmelo, en ese caso está claro que la relación que vamos a tener va a ser más superficial porque yo no te voy a ofrecer más de lo que tú me estás dando. Te voy a corresponder del mismo modo.

Por lo tanto creo que esperamos de los demás lo que creemos que somos nosotros mismos.

24 Septiembre 2006 | 09:28 PM

Toro

Toro dijo

Estoy de acuerdo contigo en cuanto que tiene que ser recíproco lo que cada uno aporta al otro. Y puedo compartir contigo que no sea exigencia la palabra más adecuada si para ti no lo es. Pero para mi ciertamente si te impongo un comportamiento, pero esto es compatible con que seas tú quien eliges si quieres corresponderme o no.
De todas formas lo que describes como una relación en la que se corresponde el uno con el otro del mismo modo, es una relación ideal, y como casi todas las cosas ideales, prácticamente no existen. En las relaciones reales, es muy común que no haya equilibrio, y en este caso, es lo que quiero exponer, si no lo hay y te sientes mal, exige lo que te vaya a hacer sentir bien, porque estás en tu derecho.
También estás acertada en decir que esperamos de los demás lo que creemos que somos, pero cuando hay gente que no es capaz de ver sus fallos o defectos también va a esperar de ti que no los tengas, cuando el si que los tiene. Es importante ser capaz de mirarse con 'ojos externos' y aceptar los fallos que tenemos con las demás personas, y por tanto, aceptárselos a ellas también.

25 Septiembre 2006 | 09:15 AM

Brushgirl

Brushgirl dijo

Tienes razón, en la relaciones reales no existe siempre un equilibrio. Siempre no voy a estar de acuerdo contigo (sería incluso demasiado aburrido) y puede que en determinados momentos me hagas sentir mal, pero serán circunstancias puntuales. Porque habrá momentos en los que yo también te haga sentir mal a ti. Esto no quiere decir que la balanza se incline más hacia el lado negativo, porque probablemente también existiran momentos en los que me hagas sentir la persona más afortunada del mundo y vicebersa. Y eso si que equilibra la balanza.

El problema viene cuando ya la relacción se hace insoportable y estar contigo solamente me produce malestar. Yo no te voy a exigir a ti que cambies porque probablemente siempre hayas sido de la misma forma (la gente no cambia de la noche a al mañana), quizá a la que debo exigir que sea fiel a sus principios sea a mi misma, a no aguantar una situación en la que me estoy haciendo daño.

Una vez me dijiste que hiciera siempre lo que a mi me hiciera sentir bien (dentro de unos limites, claro está) y tenias razón. Yo no puedo exigir a nadie que se lleve bien conmigo, que me llamen, que me admiren, que me quieran... pero si puedo decidir por mi misma si lo que tengo es lo que quiero.

Además creo que, a pesar de que estoy de acuerdo contigo en que debemos primero mirarnos el ombligo nosotros para juzgar al resto y conocer de esta forma nuestros defectos, nunca vamos a juzgarnos como el resto de la gente nos ve. La regla con la que mediremos nuestros defectos será menos dura que la que pondremos al resto.

25 Septiembre 2006 | 07:31 PM

Txigre

Txigre dijo

Yo creo que no estamos hablando de exigencias. Lo que pasa es que cuando conocemos a alguien que nos interesa, nos atrae, creamos un vínculo con él/ella, que llamamos relación. Dentro de este "1+1=3 :o)" lo que pasa es que nos creamos espectativas (no exigencias). Esperamos que el otro se comporte de forma similar a como lo hacemos nosotros, que entregue lo mismo que nosotros, y eso no es justo. No es justo porque no deberíamos (precisamente) exigir a nadie que se comporte como esperamos nosotros que lo haga. Son las espectativas que nos creamos sobre el otro las que hacen que, a veces, agrandemos la distancia que nos separa del otro (cuando no se hacen realidad).

El otro es como es y, como dice Bucay, "cuando vos y yo nos encontramos es hermoso; y cuando encontrándonos, no nos encontramos no hay nada que hacer”.

25 Septiembre 2006 | 08:16 PM

Toro

Toro dijo

Brushgirl:

Tienes razón en lo que expones acerca de buscar el equilibrio como conjunto de momentos puntuales que no estén equilibrados, siempre que no exista ninguno que paso ciertos límites por supuesto. Yo aquí hablo de desequilibrio como tendencia, ¿puedes encontrar alguna relación tuya, que aunque por momentos te haga sentir bien, tenga una tendencia más general hacia el desequilibrio? Yo al menos, si.
Por supuesto que debes exigirte a tí misma la primera, pero insisto, en que puedes exigir a los demás que te llamen, que estén pendientes de ti y que te quieran, puedes exigir pero significa que tienes que ser dura contigo mismo en el sentido de que si es lo que necesitas de la otra persona y no te lo da, tienes que ser tú capaz de ir por otro camino que te haga feliz.
Por último, no estoy de acuerdo en que nuestra regla sea menos dura que la que usamos para el resto en todos los casos. Muchas veces si, pero también muchas veces somos demasiado duros con nosotros mismo y nos hacemos daño, por ejemplo cuando tenemos sentimientos de inferioridad o complejos.

Txigre:

Comparto tu opinión sobre las espectativas creadas en cada una de las relaciones. Pero no puedo tragar por lo que dices, yo hablo de exigencias y no de espectativas, veo las exigencias, eso si, como un problema de mínimos, y las espectativas como un problema de nota. Es decir, tengo que poner unos límites en mis relaciones de aquello que voy a tolerar y lo que no, y eso son exigencias, y si la otra persona no llega a esos 'mínimos' y eso me hace infeliz, son exigencias, y es justo que las pida, el problema que debemos tener todos claro es como responder ante el incumplimiento por parte de la otra persona de mis exigencias, no reproches, no maltrato, no juicios morales, si no aporta lo que mínimamente merecemos para hacernos felices, es duro, pero hay que 'irse' de su lado. Esta frase resumiría la actitud respecto a las exigencias a otros, que deberíamos tener: " Si una persona no está en tu mismo camino, deseala amor y suerte, y deja que siga el suyo mientras tu continuas caminando"

25 Septiembre 2006 | 11:38 PM

El hielo y que no se derrita, jeje

El hielo y que no se derrita, jeje dijo

Me presento en el foro,

os hago una pequeña reflexión pero no voy a entrar en mis defectos que tb son muchos y los vais a poder ir observando.

En lo referente a exigir o no, os cuento como yo lo siento y lo vivo.

No soy una persona que inicialmente analice psiquicamente de forma consciente mucho a las personas que me rodean.

En la, vida como Héctor dice me he llevado grandes decepciones en mis relaciones y grandes alegrías. Lo que he aprendido hasta ahora es que cada persona es como es, con sus virtudes y sus defectos (virtudes o defectos para ti) y por lo tanto de una forma inconsciente o no, voy valorando y analizando a las personas durante largos periodos de tiempo. Durante el analisis las voy situando bien dentro de un rango o bien fuera del mismo, por debajo o por encima.

Las personas por debajo directamente tienen una cruz y sinceramente no creo que tenga nada que hablar y por lo tanto no me gustaría ni cruzarmelas en mi vida. Generalmente son personas que me han hecho daño a mi o a la gente que quiero.

Las personas por encima tampoco las cuestiono, es gente de plena confianza. No quiere decir que no tengan fallos pero realmente no tienen tanta importancia para mi pq realmente estamos a gusto y como he dicho con plena confianza, como protegidos, en ningun momento me paro a pensar en posibles represalias, venganzas..............

Por último la gente que está dentro de ese rango, si la someto a juicios y si la clasifico en función de las exigencias mias que ellos cumplen, como supongo que ellos a mi. Si les exijo que cumplan ciertos puntos, previamente y casi en su mayoria cumplidos por mi hacia ellos.
Estos análisis y/o exigencias me sirven para ir conociendo más a esas personas, pq generalmente no las conozco bien y dependiendo de que momento de su vida atraviesen se comportan de una forma o de otra. Lo que si estoy seguro es que están dentro de ese rango mio pero les doy la oportunidad de estar más cerca de arriba que de abajo.

A modo de resumen y como se comenta a lo largo de escritos previos, partimos de la base que todos cometemos errores y tenemos fallos, lo que yo intento valorar es los sentimientos hacia la otra persona, la confianza mutua y el estar en los momentos de debilidad y también de alegria

10 Octubre 2006 | 08:49 PM

Silvia

Silvia dijo

La exigencia surge cuando en tu vida te han exigido los demás desde la infancia y haz aprendido la lección de exigirte y exigir a los demás lo que te lleva al camino de ser vulnerable cuando alguien con la característica similar de exigencia presiona tu botón, entonces saltas, porque han tocado a tu ego que no esta dispuesto a aceptar más exigencias, te revelas interna y/o externamente lo que generalmente provoca enfrentamiento de carácteres o conflicto interior.
Para cambiar es necesario darse cuenta que la exigencia está allí dentro de tí impidiendote tener relaciones saludables y armoniosas.
Pero ahira es tiempo de cambiar, se que se podemos cambiar, cambiando la forma de pensar y ser, a través de un pensamiento poderoso como: "soy capaz de ser flexible, me permito ser tolerante", abandono para simpre la exigencia.

8 Junio 2007 | 09:16 PM

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